domingo, 3 de enero de 2016

Agapito Brito Portal

Foto cortesia de Joel Cano ( cineasta y compositor villaclareño)

Agapito Toca el Pito
Agapito Brito Portal
Nació el 18 de agosto de 1908, en El Bosque, un barrio rural de Vueltas.
Falleció el 31 de octubre de 1977 en Falcón .
Compositor , cantante , multi instrumentista aparte de tocar el pito tocaba varios instrumentos de cuerdas : guitarra , bandurria , laúd y el tres.

A los diez años de edad aprendí a tocar el tres, luego la bandurria, el laúd. Compuse sones, guarachas, boleros; tuve grupos musicales, actué en teatros, emisoras radiales... Pero en un país tan musical como este, y donde había miles de músicos haciendo lo mismo, lo que yo hacía era muy común. Entonces, cuando comienzo a utilizar un pito como instrumento acompañante, las cosas fueron diferentes, porque ofrecía al público un espectáculo original, y lo hacía bien, y me sentía bien,
porque con el laúd y el pito me sentía como si fuera una orquesta, yo solo me bastaba y no dependía de nadie, y de ahí me viene lo de Agapito Toca el Pito.
La primera vez que yo vi un pito acompañante fue en El Bosque; cuando eso yo vivía aún en ese lugar. Una noche me mandaron a buscar de casa de los Linares para que tocara el laúd en una fiestecita. Como a las 9 de la noche llegué y me asombré cuando vi a un mulato tocando un tres y un pito. Mientras él estuvo tocando yo lo miraba, analizaba el acompañamiento que hacía del tres y el pito. Después que terminó de tocar hablamos y me dijo su nombre; pero lo recuerdo más por el apodo, le decían Cunagua, y me estuvo explicando sobre el pito. El pito se acompañaba muy bien con cualquier instrumento de cuerda, parecía como una trompeta, de sonido raro. El pito era un instrumento más y había que aprender a dominarlo, había que seleccionar también las piezas que se iban a tocar con él.
Para sones, guarachas y congas se prestaba; para otra música, no. Cunagua me dijo que lo había comprado en la Casa Buxeda. Por la mañana fui a Camajuaní y compré el último que quedaba.
Cuando lo compré me di a la tarea de adaptarlo a la música del tres, que era el instrumento que yo tocaba por entonces. Me costó trabajo, pero lo adapté al fin: nada se logra si no es con mucho trabajo. Luego comencé a tocar en cumpleaños, bodas, bailes. Siempre andaba con el pito y el tres, y fui adquiriendo el apodo de Agapito Toca el Pito, hasta el día en que este se me perdió. Yo trabajaba cuando eso en Palo Prieto, en casa de una familia que le gustaba oírme. Yo iba a tocar allí, a tomar y a comer, y estuve tocando hasta la madrugada. Pero al regreso, antes de cruzar el río Sagua, se presentó una lluvia de meteoritos. Fue uno de los espectáculos más bellos que he visto en mi vida, algo que no se puede contar. El caballo se me espantó y parece que el pito se me salió del bolsillo de la guayabera, no sé si se cayó antes de cruzar el río, o pasando el río mismo; no sé; el caso es que me di cuenta cuando había caminado unos kilómetros. Regresé y comencé a buscarlo; lo busqué mucho, durante horas, y no lo encontré. Aquel día fue mucha la tristeza para mí, mucha: me parecía que había perdido un familiar muy querido.
En 1937 dejé la zona de El Bosque, me casé y vine a vivir a Falcón; enseguida comencé a madurar la idea de hacer un pito como aquel que se me había perdido en el río. Yo no lo había olvidado, siempre pensé tener la oportunidad para hacer otro igual, y esa oportunidad había llegado. Pero por poco pierdo la vida, una epidemia de tifus azotó a Falcón y murieron seis personas. Yo me salvé de milagro, quedé muy mal, me vi grave, y con una situación económica desesperada. Y tuve, necesariamente, que posponer la construcción del pito.
Recuerdo que unos años después, ya con mi salud recuperada y estabilizado económicamente, me dije: «Este es el momento de hacer el pito, no espero más.» Cogí una lata de leche condensada vacía y la abrí a lo largo, tomé el pedazo que necesitaba. Hice un molde de madera dura, como un pito de madera, y le envolví la lata, luego a ambas cosas las metí en una prensa de tabaco, le di mucha prensa, hasta que la lata tomó el molde de la madera. Le saqué el molde y quedó la estructura metálica del pito; luego lo llevé a soldar con estaño, entonces, como lo que faltaba era la caja de resonancia del pito, donde va la lengüeta de papel, que es la que con el aire produce el sonido, recorté la boca de un pomito con tapa y todo. A la tapa le abrí un hueco y a la estructura metálica del pito le abrí otro; coloqué la tapa bocarriba, juntando hueco con hueco, y uní las dos piezas con soldadura; cogí un pedacito de papel de cigarro, un pedacito que cubriera el hueco, y se lo coloqué dentro de la tapa, cubriendo el hueco que hacían el pito y la tapa. Con la rosca de la cabeza del pomo fijé el papel que hacía la lengüeta, y así hice el pito. Pero me faltaba valor para tocarlo, porque pensaba que pudiera haber fallado en algo. Lo toqué y pitó, y salté por todo el cuarto loco de contento, ¡qué alegría! Agarré el laúd y me puse a tocar enseguida el pito y el laúd; la casa se me llenó de gente, de muchachos. Y llegué a revitalizar nuevamente el apodo de Agapito Toca el Pito, un poco perdido ya.
Para mí aquel momento fue un nuevo momento en mi vida musical, de mucha creatividad, de mucha actividad. Volví de nuevo a tocar en la radio, en teatros, en circos... Siempre con mi pito y mi laúd. Y conocí a muchos grandes de la música popular cubana: a Sindo Garay, a Julio Cueva, a María Teresa Vera, a Joseíto Fernández, a Manuel Corona... Toqué muchas piezas musicales de ellos, las integré a mi repertorio, y también toqué para ellos. Pese a lo grandes que eran, al verme tocar el pito y el laúd quedaban asombrados; yo tocaba y ellos observaban con mucha curiosidad cómo lo hacía, se quedaban maravillados.
Por esa fecha ya había compuesto un grupo de sones, boleros y guarachas con el propósito de adaptarlos al pito y el tres, y me servían para el laúd también, pero tuve necesidad de crear más piezas musicales, siempre adaptables para tocar con mis instrumentos. Por esos años compuse los sones En este pueblo se baila el son; Mira qué lindo suena mi laúd; Báilala como yo; Así es mi tumbao... El primero resultó una composición muy popular, muy conocida, era muy movida, y la música muy linda, se tocaba y se bailaba mucho:
En este pueblo también se baila el son
son
Letra y música : Agapito Brito

Yo anduve por Maisí,
yo fui al pueblo de Colón,
yo anduve por Bolondrón
y a Arcos de Canasí.
En este pueblo también se baila el son.
En este pueblo también se baila el son.
En este pueblo también se baila el son.
Yo anduve en Camajuaní,
en Remedios, en el Rincón,
y con mi rumbero son
hasta Caibarién me fui.
En este pueblo también se baila el son.
En este pueblo también se baila el son.
En este pueblo también se baila el son.
Yo estuve en Jiguaní,
por Manzanillo y Niquero,
y llegué como sonero
al pueblo de Mayarí.

Anduve toda Cuba en mis correrías y aún sigo deleitando a la gente de aquí con mi música. Hubo un momento en que fui muy conocido, pero esas generaciones han muerto, y toda mi geografía musical se ha reducido a Falcón, este terruño donde vivo desde hace tantos años. Yo no hubiera concebido mi vida sin la música. Y me satisface siempre cuando alguien pasa y me dice: «¡Agapito Toca el Pito!», porque mis dos apellidos fueron devorados por el instrumento. Y si algo deseo es que el día que muera me entierren con el pito y el laúd.
Componia para otros cantantes bajo el seudónimo de Alam Brito.



Fuentes : Entrevista realizada por Ricardo Batista Ruiz y otros datos de mi colección

En los años 70's cuando yo trabajaba en Falcón , poblado perteneciente al municipio de Placetas , mientra caminaba por una de sus calle , senti música y vi muchas gente mirando , me detuve y vi a un señor tocando una guitarra , cantando y tocando un pito ( Ese era Agapito ) muy popular en esa población y no se conocio tal vez nacionalmente y creo que ni grabó nunca : Roberto García

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